lunes, 25 de julio de 2011

Capitulo 1 - Recuperación

Y de repente abrí los ojos, me di cuenta de que estaba acostada en el campo y que el roció me había humedecido la espalda, me estire, sonreí y me encogí en un ovillo, Sara tenía razón, esto era muy reconfortante y solo se oía el ruido del viento…
Me sentía bien, y eso era lo importante… lo importante era que dejara de pensar en esas tonterías y que fuera feliz…
-Gracias Sara… te debo una.
Le volví a agradecer al soplo del viento, a la hierba humedecida, y a la soledad de ese lugar. La soledad, era eso lo que hacía especial a ese lugar, esa era la razón de estar allí… la soledad.
Suspire, otra vez, mientras cerraba los ojos y me dejaba llevar por mi imaginación, mientras las flores me rozaba la cara con dulzura y el soplo del viento del fin de la primavera me enredaba los cabellos de mi cara…
Justo entonces, sonó el móvil y me levante mientras gruñía a la tierra humedecida.
-¿Si?- dije, cuando conseguí coger el teléfono, todavía enfurecida.
-¿Mein?- me quede sorprendida, Jas no tenía mi numero, nadie lo tenía al haberme cambiado de móvil.
-¿Jas? Pero como… ¿cómo es que tienes mi número?- pregunte con la voz ahogada- quiero decir… ¿qué pasa?
El se rió con esa risa suya… tan dulce, tan misteriosa, tan…de él.
- Bueno… respondiendo a tu primera pregunta, Sara me lo dio, y bueno quería saber que tal vas de… bueno de tu enfermedad ¿estas bien? sabes que estoy aquí para lo que sea.
Pensé que solo lo sabía medio instituto, me dije con ironía en mi interior. No podía decirle nada sobre eso, me daba vergüenza, ¿por qué? ¿Por qué a mí?, esto solo me pasa a mí, a nadie más, bueno por lo menos ya había superado la primera etapa según la psicóloga. Lo primero para superarlo era admitirlo, lo segundo afrontarlo y lo ultimo superarlo.
-Si… bueno… estoy bien, ya estoy empezando a comer un poco más y no me veo gorda, me veo demasiado delgada.
-Eso esta genial, si quieres podríamos quedar para comernos un kebab, están que te cagas de buenos…
- A lo mejor otro día hoy estoy ocupada- me gire para ver el paisaje de alrededor y me cogía las rodillas- pero me encantaría – me reí- hace mucho que no como unos buenos kebabs – me volví a reír al recordar esos momentos donde no me importaba mi peso ni tenía…anorexia, hice una mueca, jamás me ha gustado pensar que sufro esa enfermedad tan horrible.
-Genial, pues nos vemos el lunes ¿vale?
- Vale, adiós, besos.
Colgué apenas termine la frase, sentía mucho tener que dejarle con la palabra en la boca pero hoy no existía para nadie, entonces es cuando hice lo que debí hacer apenas salí de casa, puse al móvil en silencio y sin vibración.
Me volví a sumir en mis pensamientos…
Podía sentir perfectamente como los cabellos me azotaban el rostro, oía cada uno de los sonidos del campo, y aunque no hiciera mucho calor , el sol lucia en el cielo azul con unas pocas nubes, y este hacía que las cigarras entonaran su , tan común, melodía.
Era un día para distraerse en aire libre, yo desde hacía algunos meses no había salido de casa, como si estuviera en una cárcel, ni salía con mis amigos, por ello estos se empezaron a preocupar y al final me tomaron por loca y me dejaron de hablar, menos, claro esta, mis mejores amigos, Sara y Jas, ellos todavía seguían teniendo esperanzas en mi, en que yo saliera de mi locura y volviera a ser la misma de siempre.
Yo no sabía porque, aunque estaba ya casi curada, ellos sentían que iba a volver a mi etapa deprimida, en la que todo me parecía vacio y aburrido, en la que no podía levantarme ningún día sin recordar sus palabras, sus gestos, todo lo que él había echo para que estuviera así, él era el culpable, no yo.
Respire profundo en ese momento no iba a lamentarme del pasado, iba a relajarme y pensar en el futuro, en lo que pasaba y lo que podía pasar, él ya no existía para mi, nunca más me iba a rebajar a lo más mínimo y llorar por alguien que me había traicionado, aunque me gustaría reprocharle todo en la cara, decirle lo mal que me lo había hecho pasar, todas las veces en las que pude ser feliz pero en la que yo pensaba que la felicidad se había esfumado para mi…
No Melinda, me dijo una voz en mi interior, la voz que escuchaba muy a menudo, yo diría que demasiado a menudo, eso no va a regresarte al pasado para cambiarlo.
La voz casi siempre tenía razón, así que cerré los ojos con fuerza, y deseé dormirme y tener un sueño sin pesadillas…
Cuando me desperté ya había oscurecido, mire el móvil con bastante prisa, aun no era mi hora de estar en casa, pero faltaba poco así que me levante con cuidado y fui caminando sorteando los cardos hasta llegar al camino de tierra que me llevaría hasta el pueblo, era mejor ir por allí, aunque se iba más rápido atravesando la naturaleza, mejor sería no arriesgarse, y además si me iba por el camino rápido ¿dónde dejaba la bici?
Pedalee lo más rápido que pude por todo el camino de tierra y al llegar a la carretera me relaje un poco, ¿quién sabía lo que se podría encontrar uno en la senda de un camino en medio de la naturaleza de noche?
Por suerte para mi, no había ningún coche y pude ir libre por la carretera, sin tener que apartarme hacía un lado, el viento impactaba en mi cara, eso me hizo notar lo rápido que iba, pero no estaba cansada en absoluto, disfrutaba con la sensación, gozaba con aquella carrera contrarreloj, entonces tubo que desviarse de la carretera para ir a la carretera principal, un par de cruces más, una rotonda, una subida, otra rotonda y ya estaría en casa tranquilamente con mi familia.
Un coche pasó justo a mi lado, y por poco me atropella, a lo mejor iba demasiado rápido o el conductor iba distraído, bueno, no me había llegado ni a rozar la rodilla, seguí corriendo, y mientras tanto me preguntaba cuanto tiempo había pasado desde que mire por ultima vez la hora, pero no podía parar para averiguarlo, me sentía libre de todo remordimiento y de toda felicidad, era como tener la mente en blanco , como volar en las nubes mientras dormías, era genial esa libertad, era tal la libertad que sentía que ni me di cuenta de cuando pase de largo de mi casa y bajaba la cuesta a toda pastilla.
Me baje y di la vuelta entonces saque el móvil del bolsillo del pantalón y mire que solo había pasado cinco minutos y supuestamente desde el camino de tierra hasta mi casa había unos diez minutos si ibas un poco rápido. Me reí para mis adentros, esto había que repetirlo pero al subir la cuesta pensé en que sería mejor que no, y es que como me dolían las piernas, mañana iba a tener agujetas…
Hacía un frío glacial si no estabas en movimiento así que, aunque me seguían doliendo las piernas por el esfuerzo, corrí cuesta arriba y me metí rápidamente en casa.
Cuando entre en casa, primero me saludo mi perra, después escuche la televisión en la sala, después a Carter preguntándome que tal estaba mientras mi madre cocinaba una tarta en la cocina con Anger.
- Mira quien ha vuelto- dijo mi hermana Anger, mientras mi madre sacaba el pastel- ¿qué tal te lo has pasado?
-Hay mi cosita hermosa, estas muy pálida-dijo mi padre Carter mientras venia a abrazarme- estas helada…
-Ven cariño, te he preparado la cena- me decía mí siempre amable madre, Isabel- ya estas mucho mejor- me felicito mientras una sonrisa se asomaba entre sus labios.
- Gracias mama, yo también me veo mejor-dije mientras abrazaba a Carter- hace bastante más frío de noche- entonces me estremecí haciendo una prueba de mis palabras.
Todos se rieron al unísono, ahora todos aparentaban estar felices, pero yo sabía que estaban preocupados, preocupados por mí.
Me comí mis creps con buena gana y me fui a asearme. Esta noche fue distinta, me sentía bien conmigo misma, me miraba al espejo, y solo veía a una chica pre-adolescente que estaba un poco más delgada de lo normal, ahora mi propósito era ser una chica normal y corriente y como además estábamos en semana santa no me afectaban las charlas y cotorreos de los demás, solo importaba lo que yo sentía y como me sentía, y yo me sentía… me sentía verdaderamente feliz.
Miraba la televisión con mi familia, era una noche normal, pero tenía el presentimiento de que iba a pasar algo, algo que volvería mi vida más complicada, mucho más complicada, seguramente estuviera chiflada pero quien sabe…
Después de cenar me fui a mi habitación para leer una de mis novelas preferidas “the Host”, un libro que te enseña a no juzgar a nadie por su aspecto, que todos somos iguales a nuestra manera, me acosté sobre la cama y apoye la cabeza en el almohadón de plumas de color rojo amapola, igual que mi colcha que me protegía del frío, justamente mi habitación estaba al lado del jardín en el piso de arriba, con mi querido árbol de emergencia y mis cortinas translucidas y grisáceas, me encantaba mi habitación , porque era mía y solo mía , mi sitio ideal , mi “locus amoenus “
Siempre me imaginaba que mientras leía, oía un ruido y entonces me asomaba a mi ventana para curiosear un poco y veía a mi Romeo que me llamaba desde mi jardín, con un ramo de rosas blancas, mis favoritas junto con los tulipanes, y me recitaba un poema, parecido a Romeo y Julieta, pero en moderno, cogí mi desgastado libro, ya hasta con paginas un poco rotas y me senté apoyándome en la pared suspirando y buscando la pagina marcada, me lo estaba leyendo por quinta vez, pero lo raro es que no me cansaba , siempre descubría cosas que no me había parado a pensar la vez anterior.
Lo empecé a leer, ya iba por la parte en que la protagonista se iba de la ciudad a buscar al novio y la familia de la chica que vivía en su cabeza, no literalmente claro está.
De repente me di cuenta de que el viento azotaba fuerte mente mi ventana, me asome para ver lo que pasaba en el exterior, vi una sombra que deambulaba por las calles solitaria, con un poco de prisa diría yo, parecía sigilosa y acechante, como un gato. Entonces una farola le ilumina un momento la cara. Parecía que era un chico joven dos o tres años mayor que yo ¿ que estaría haciendo a estas horas por la calle?, ni lo sabía ni me importaba la verdad, para mí era un desconocido, seguí leyendo, intente no desviar la vista del libro, pero no lo conseguí , me volví a distraer mirando por la ventana , esta vez el no estaba por allí, valla decepción, entonces empecé a recordar de cómo era su cara , tenía unos rasgos perfectos, vestía bastante a la moda , entonces recordé que se giro un poco después de que yo me asomara, , recordé unas pupilas dilatadas , con un borde muy fino azul cielo, una expresión de frustración y por ultimo vi como le caía el pelo por la cara , adhiriéndose a su piel por la lluvia, volví a mirar por la ventana , era verdad estaba lloviendo y hacia mucho viento, no me había dado cuenta antes …
Me encogí de hombros, de repente me sonaron las tripas, pero yo no tenía para nada hambre.
-jopee, pero no podéis dejar de pedir, sois unas quejicas…- dije por lo bajo, ya que era tarde, a mi estomago.
Pero la psicóloga me había dicho que igualmente comiera si yo no sentía que no tenía hambre, pero mi cuerpo si, debía comer, era la única forma de volver a engordad un poco y recuperar los kilos que eran innecesarios perder.
Me deslice como un zombi a por un sándwich de queso y jamón, vale ahora si tenía hambre, camine de puntillas, como si fuera a robar una caja fuerte, este pensamiento me hizo reír , con una risa ligera y para nada forzosa como casi siempre sonaba, me sentía bien y justo en estos momentos son en los que recordaba cuando reía así , cuando estuve con mi último novio , el causante de que estuviera así , entonces me deprimía y me daban ganas de darme con la almohada por ser tan tonta de confiar en él.
Cogí, cabreada y deprimida, ya sin hambre el sándwich, y me fui directamente a mi cama, sin pensar en nada, al final deje la mitad del sándwich en la mesita de noche.
Ya no me sentía con fuerzas como para llorar, ni como para recuperarme, solo podía sollozar mientras recordaba todo lo que vivimos juntos, él y yo, yo y él, la pareja perfecta y duradera que se termino con otro enamoramiento y con un corazón roto, el mío.
Al final me quede dormida a las tres de la mañana, cansada ya de estar despierta, solo soñé con la lluvia, el frío y como mi cabeza se golpeaba con la acera encharcaba, y después todo se volvió azul, un azul claro que se iba oscureciendo poco a poco hasta convertirse en negro y después aparecían, unas pupilas dilatadas con un borde blanco entonces todo se volvía blanco y ya no recuerdo más, fue un sueño de lo mas extraño…
Abrí mis parpados como las luces se encienden cuando aprietas el interruptor.
Lunes por la mañana, que coñazo, otra semana más en la que hay que intentar superarte a ti misma, la rutina es algo que siempre he tenido en mi vida, desde que tenía 6 años, pero jamás va a desaparecer , ya que la vida prácticamente es una rutina…
Me levanto para desayunar, mama, papa y Anger veían la tele tranquilamente, me fui arrastrando hacia la cocina por un café, si no tomaba café por las mañanas no era persona y no se podía dialogar conmigo. Al llegar a la cocina me sorprendí al ver que mama había preparado tortitas, mis favoritas, ella siempre era maternal y cariñosa, pasara lo que pasara yo sabía que contaría con su apoyo, ella era la mejor madre del mundo, Carter era más preventivo y menos confiado, como todos los padres, pero sabía cómo hacerme sentir bien, Anger era… bueno era Anger, ella me quería a su manera y me ayudaba en lo posible.
-¡¡Hola Melinda!!
Pegue un salto cuando escuche la voz de mi hermana detrás de mí, no la había oído llegar.
- Anger, no me pegues esos sustos que casi que me caigo.
- lo siento hermanita, pensé que hoy estabas de humor- dijo entristeciéndose.
Yo me sentí mal y me dirigí hacia ella para darle un abrazo.
-no lo sientas, es que me he despertado un poco confusa, ¿vale?- le dije al oído con un susurro.
Note que ella sonreía.
-Bueno y ¿qué has soñado?, ¿otra vez tu príncipe y el castillo?- dijo levantando una ceja.
-No, soñé con la noche en que me dejo el causante de todo- dije mientras removía el azúcar en el café mirando por la ventana, de espaldas a ella para que no viera que se me derramaba una lágrima y mis ojos se volvían rojos- bueno y con unos ojos azules – le dije mientras me daba la vuelta dándome cuenta de que el llanto se había esfumado, y intentaba mostrar la mejor de mis sonrisas falsas.
- a-a-ah, pues yo he soñado que corría por un prado verde e iba cantando una canción absurda, tipo sonrisas y lagrimas, ya sabes-dijo intentando no hacer caso a la primera respuesta de su pregunta
Yo seguí con mi desayuno, al parecer el sándwich no me había sido suficiente en la noche anterior y al ver la pinta que tenían las tortitas de mamá se me abrió el apetito .agarre unas cuantas y las metí en el microondas, al parecer había tardado mucho en despertarme de mi sueño…
Se fue de la cocina ya que veía que no pintaba nada allí y yo saque las tortitas y les cubrí con sirope de chocolate, corte un trozo para ver si su olor y su aspecto eran iguales a su gusto , pero me equivocaba , era mejor , mi madre siempre había sido una cocinera muy buena y yo sabía que su sueño era tener una pastelería donde pudiera hacer todos sus inventos , como el de la semana pasada , la tarta de zanahorias, yo ya le pedí que me dijera como se hacía, y saliendo de mi ensoñación por el sabor de la comida que antes me parecía un delito comerla y al sentirme culpable iba a el baño y… sacudí la cabeza enérgicamente , esa comida se iba a quedar en mi estomago, ya estaba bien de recordar las cosas malas del pasado y decidí irme de allí e irme a la mesa.
Yo veía cómo se reían todos, todos eran felices, reían por nada, y yo mientras tanto a punto de llorar.
¿Por qué tenía que ser yo la única que no pudiera estar un día sin entristecerse, sin que se me haga un nudo en la garganta y casi no pudiera hablar, que los labios me temblasen como si tuviera frío? ¿Por qué?
Miraba a mi hermana, ella solo tenía 8 años, y ya era tan responsable y madura como una de mis amigas o más incluso.
Ella me había apoyado incluso más que mi madre en mi enfermedad. Cada vez que lloraba ella ya estaba a mi lado para animarme diciendo que todo iría bien, que todo pasaría, que algún día ya no lloraría, y que volvería a sonreír, como lo hacia ella en ese mismo instante.
Entonces, me miro y yo le sonreí, recordando sus palabras, ella además de ser mi hermana era mi mejor amiga.
Mis pensamientos me hicieron darme cuenta de que ella me había dado más de lo que yo podría agradecer, tenía que recompensarle todo, y sabía cómo…
Sonreiría, si, y no quitaría esa sonrisa por ella de mi cara, no volvería a derramar una gota de mis ojos, por ella, yo se lo debía.
Intente ver la televisión con mi familia pero no me gustaba lo que ponían por la televisión por que era una mañana normal… rutinaria y aburrida. Decidí que no iba a desperdiciar el tiempo viendo comedias sin gracia y salí a caminar, apenas atravesé el portal vi que estaba lloviendo, me daba igual, así era más tranquilo, ya que no habría gente que me mirara como una cosa rara. Yo no era ninguna atracción de circo, yo era una persona normal y corriente que tenía una enfermedad, pero la gente no puede saber cómo se siente uno cuando le miran así, ellos no pasan por lo que yo paso y no debería juzgarles.
La gente siempre me discriminaba y se compadecía de mí pensando en lo que me habría llevado a esa situación, y no sabían que se sentía ser juzgados como lo hacían conmigo, algunas veces, me aterrorizaban sus miradas , es como si hubieras hecho algo mal , peor, como si hubieras cometido algún delito , hasta algunas veces me asustaba ver a las madres decirles a los niños que no se me quedaran mirando , embobados , que era de mala educación, algunos ponían cara de asco y apartaban la mirada , eso era cuando empecé , cuando se me notaban los huesos y cada vez iba adelgazando más, después de hablar con mi familia y con la psicóloga , entendí el daño que le hacía a los demás y deje de estar ciega
Escuchando música, sola, como me gustaba estar ahora, caminando por las calles desiertas, empiezo a cantar por lo bajo mi canción favorita , la tarareo y la vuelvo a poner cuando se había acabado, entonces es cuando encuentro a alguien que me mira, no es la mirada acusadora que todos tienen en los ojos, no , esta mirada interpreta algo distinto, le miro y en un segundo el mundo empieza a dar vueltas y todo se vuelve negro , apenas abrí los ojos lo único que pude ver fue unos enormes ojos azules que me hipnotizaban y me dejaban sin habla, después lo que vi fue un hermoso y extraño rostro, en la realidad no existían rostros así, creo que ni en mis sueños había visto rostros así… espera, me dijo la voz de mi interior, si que has visto en tus sueños unos ojos así y una cara con rasgos perfectos. Entonces comprendí que se trataba del chico de ayer, el que iba caminando por la calle desierta, pero ahora no era de noche y tampoco yo me encontraba encerrada en mi habitación. Intente hablar, pero no tenía voz, intente moverme pero no sentía mi cuerpo, solo sabía que estaba en brazos de una persona parecida a un ángel, no podía pensar, no podía hacer nada, mi cuerpo no reaccionaba , mis ojos empezaron a dejar de ver , y le perdí de vista. No, no por favor solo quiero saber quién es, pensé en mi interior, entonces deje de pensar y todo se volvió oscuro, muy oscuro.
¿Por qué me pasaba esto? Yo solo quería saber quien era, ¿no podía ni siquiera saber quien era esa última persona que había visto aquella mañana? La verdad es que si era mi muerte hubiera preferido ese rostro a cualquier otro, por lo menos me quedaría con algo hermoso que recordar en la nada, y la verdad es que no era doloroso, ni nada, solo había cerrado los ojos y había visto un rostro hermoso de facciones perfectas, que era bien parecido a un ángel, puede que al final de todo hubiera un cielo y que ese “chico” era el ángel que me había buscado para llevarme hasta el paraíso, o también me estaba equivocando por completo y solo era un desmayo por falta de nutrientes , ahora me acordaba de que no me había ni empezado el sándwich, y esta mañana estaba tan triste y pensativa con mis promesas que a lo mejor se me había olvidado comerme la mitad del desayuno, bueno se averiguaría apenas viera algo distinto a la oscuridad.
Pero… y si me había muerto ¿que pasaría con mamá, con Anger y con papa? ¿Y con Sara y Jas? Me sentía mal solo de pensar el daño que, a lo mejor, había hecho ¿por que no me puedo concentrar en superar esta etapa lo más rápido posible y ya? No yo tengo que ser la chica que siempre cambia de opinión cada dos por tres ¿no? ¡Pues ya no quiero ser más esa chica! Quiero cambiar, pensar en mi felicidad. No más sufrimiento, no, eso ya nunca más, solo sonrisas y si tengo que llorar que sea por algo que merece la pena sentirse desgraciada, por la cual cualquier persona normal lloraría.
Ojala me despierte pronto…
Hasta que me despertara, si era así, no sabía como distraerme, ¿que podía hacer en el vacio de mi mente? No lo sabía, y la verdad, quería saberlo, ya me estaba empezando a aburrir mucho.
Intente mover un dedo pero había algo que me impedía moverme, intente mover los labios y sentía que empezaba a moverlos pero no había ningún sonido saliendo de mis labios

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