lunes, 1 de agosto de 2011

2 el hospital

Poco a poco fui diferenciando colores, empecé viéndolo todo blanco, después unas luces potentes y después un techo azul muy claro .Empecé a girar la cabeza para saber de dónde venía ese horrible pitido, me mire los brazos, pero… si yo estaba tirada en la calle…Llevaba agujas en los brazos y no estaba en la calle, ni en mi casa, fue entonces cuando descubrí de donde venía el pitido, estaba en el hospital, y estaba sola en la habitación…
Por dios, menos mal que estaba viva, no soportaría la pena Jas… ni la de mi familia y Sara. Pero todavía me seguía preguntando que hacía allí, empecé entonces a recordar… Salí de casa, escuche música… y vi al chico. Ese chico, el de las facciones perfectas y rasgos encantadores, ¿fue él el que me habría traído al hospital? Puede que si, o puede que no, presentía que lo iba a descubrir pronto pero yo estaba sola ¿no?
-Doctor, ¿está seguro de que se pondrá bien?-dijo una voz profunda pero dulce y con un toque de preocupación-apenas me vio se desplomo en el suelo.
Al parecer yo pensaba que estaba sola pero se ve que erraba y esa no era una voz que conocía, ni siquiera la de Jas, que me parecía la voz más seductora de todo el mundo, pero se ve que estaba equivocada, otra vez, esa voz me hacía tener un frenesí imparable, era como si quisiera levantarme de la camilla y besar a la persona de la que procedía esa voz.
Intente mirar más aya de la cortina que nos separaba, ¿quien podía ser? Entonces conseguí ver dos figuras una joven y otra más mayor, era aquel chico, el que acompañaba al que suponía, sería el doctor
Me sorprendí al reconocer al sujeto, reconocí esos ojos tan perfectos e hipnotizadores, esos que te dejaban sin habla, y esos labios carnosos de donde había surgido esa voz tan seductora que te hacía volver loca, era ese ángel el que me había llevado hasta allí.
Sintió que le observaba, y que, por la expresión del doctor, por fin había abierto los ojos.
-Valla –dijo excusándose-espero que no te haya despertado-me miro, yo no sabía que expresión tenia, pero por la suya ,algo preocupante o con miedo-perdona, no me he presentado, me llamo Oliver Sanz, como te desplomaste en medio de la calle te traje aquí .
Además de guapo era buena persona y vestía bastante elegante, ya me di cuenta de que no era para mi, no podía ofrecerme para que me amara, no sin que antes yo me recuperar, e incluso después tampoco podría.
- Em.…esto, yo…- se me trabo la voz y no sabía que decir –me llamo Melinda Woolf- pude decir sin saber cómo- siento haberte asustado, no sé que me ha pasado…- dije mintiendo un poco, sabía que mi desmayo no era algo casual, solo un bajón de nutrientes.
- Has tenido suerte de que este joven te viera, sino te hubieras congelado en la lluvia- dijo el doctor, ni siquiera sabía que estaba allí escuchando nuestra conversación- ese desmayo tuyo a sido consecuencia de un bajón de nutrientes , e visto que además te estas recuperando de anorexia , espero que desde ahora comas un poco más ¿vale?-bajo la vista hacía su carpeta y saco un bolígrafo para escribir , supongo que la hora de cuando había recobrado el conocimiento, ya que miro su reloj , ya después levanto la vista hacía nosotros-bueno tengo que hacer unas cosas, hemos llamado a tus padres, han venido pero se han tenido que ir, has estado un día inconsciente, avísanos apretando ese botón si quieres algo.
Y entonces… se fue, nos quedamos solos él y yo, mirándonos sin decir nada, solo mirándonos, y haciendo un silencio que los dos queríamos romper, pero no sabíamos que decir, ninguno de los dos teníamos palabras. Él fue el primero que se movió y se situó al lado mío, sin saber todavía que decir, yo fui la primera en romper el silencio, me enderece me gire para mirarle cómodamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario