miércoles, 3 de agosto de 2011

2 (continuacion)

Mi expresión hizo que Jas no volviera a mencionar ese tema a sí que… reímos, comimos y por lo menos yo, pensaba en volver a ver a mi ángel particular, Oliver.
-Bueno y… ¿que te cuentas? Hace mucho que no nos vemos ¿no? Más o menos una semana, no he sabido mucho de tu vida – dijo nervioso, sabia que no quería tocar el tema de mi enfermedad, pero le ataje ya cansada de su incesante parloteo.
-Jas, tranquilízate vale, estoy bien, desde hace mucho que no pienso en mi enfermedad y estoy verdaderamente feliz, de verdad- dije rozando con la palma de mi mano su suave y calida mejilla.
-Eso espero-dijo soltando un suspiro, sabía que también había sido duro para mis familiares y amigos verme cada día desvanecerme poco a poco y triste mente, ya que ellos se preocupaban por mi lo sabía , y sentía, de veras, hacerles pasarlo tan mal en mi compañía , eso me recordó lo ocurrido esta mañana con Anger , y el haberla entristecido con mi poca sensibilidad y tristeza al contarle mi sueño , esa noche había tenido los mismos síntomas que al principio , el de querer vomitar y desaparecerme en el vacío.
-Bueno la verdad es que un día- no quería decirle la proximidad de la fecha-estaba perfectamente y tenía hambre, hasta ese día estaba bien, pero no me acuerdo por que, después empecé a pensar en… tu ya sabes- no quería recordar ese nombre prohibido para mi, tan deseoso o volver a surgir en mis labios y en mis pensamiento mientras yo deseaba que no hubiera existido jamás. El asintió para señalarme a quien me estaba refiriendo, y darme ánimos para seguir-y me entraron unas ganas de llorar increíbles, y el salir corriendo de la cocina y subir las escaleras camino del cuarto de baño…- no podía seguir, solo recordar el momento me hacia sentir lo mismo y sentirme avergonzada de mi misma.
Él sabía que tarde o pronto iba a reventar en sollozos y a intentar respirar pero sin tener la sensación de que se produjese la acción, él había estado presente la primera vez que paso ese día de verano , ese que se recordaba por la ola de calor que recorría el país…ese en el que creí que mi vida no tendría más sentido , y en el que me hubiera gustado desaparecer o por lo menos morir …él fue el que me convenció para seguir luchando por pasar los baches y las malas rachas , el que me hizo sobrevivir en este mundo tan cruel desde ese día. Me atrajo a sus brazos y me consoló instantáneamente, no sabía como podía ser tan bueno conmigo, yo le hacía sufrir y verme deprimida hasta más no poder sin poder volver a ser la misma.
-No pasa nada, yo estoy aquí-repetía una y otra vez en mi oído- no pasa nada, yo estoy aquí…
Me sentía culpable por hacérselo pasar tan mal, le aparte suavemente de mí y le sonreí, mientras él estuviera allí estaría perfectamente.
Me seque con la manga las pocas lagrimas que habían conseguido brotar de mis ojos y le miré con los ojos dilatados y rojos.
-Tranquilo, ya se me ha pasado, creo que me queda poco para que ya no me importe.
- Es que me importas demasiado y no me gusta verte sufrir por alguien al que no vale la pena derramar lagrimas…- y giro la cabeza con rabia , como si hubiera desvelado algún secreto y temiendo ese descubrimiento en sus ojos verdes.
Toc, toc, toc. Sonó en la puerta unos golpecitos amables y tímidamente silenciosos, después vi la cabeza de mi madre asomarse muy delicadamente por la puerta, seguro que tenía miedo de despertarme en el caso de que estuviera dormida .Jas se enderezo rápidamente al captar la presencia de mi madre, no sabía el por que, pero se le noto como si hubiera echo algo malo, estaba precavido.
-Hola mi amor, siento que no hubiéramos venido antes, es que estábamos en la casa de la abuelita, ¿te acuerdas? Justo después de que te fueras, como pensamos que no querías ir, pues nos fuimos y nos regresamos apenas nos enteramos- no me acordaba de haber visto a mi madre preparar nada, pero a lo mejor estaba tan absorta en mi mundo que no me di cuenta.
- No importa mamá, he estado dormida casi todo el tiempo, y hasta que has venido he estado con Jas- y con mi misterioso ángel, pero eso era cosa mía y no tenia por que contárselo, Jas mi miro y se percato de que yo no quería que se lo contase a si que me guiño un ojo y lo dejo pasar.
- Bueno pero igualmente me siento culpable- me dijo mientras venia tranquilamente a abrazarme y estrujarme entre sus brazos.
Entonces se asomaron otras cabezas una mas baja que la otra, la más pequeña vino corriendo hacia mi sobrepasando a mi madre y casi tirando a Jas del asiento, que estaba a mi lado, para poder abrazarme.
-Hola, Anger- dije mientras enterraba la cabeza en sus rizos color del maíz y besándola cariñosamente.
-Hola Melinda- me dijo riéndose, por las cosquillas que le estaba empezando a hacer.
Yo también me empecé a reír y dirigí la mirada hacia la puerta, donde permanecía mi padre apoyado en el marco de la puerta, le salude efusivamente con la mano.
No me lastimaba que no me recibiera con tanta alegría como lo había hecho Anger, él era mucho más reservado, y ya me había acostumbrado a su forma de ser.
-Mi niña mira te hemos traído esto- me enseño mi Mp3 color cobalto- como se que no te separas de el…
Era verdad, por una parte, por que la música era como mi antidepresivo, casi siempre hacia que me relajara las músicas suaves y las potentes no me dejaban pensar con sus fuertes golpes y sus letras complicadas de entender.
Mi madre me lo tendió cerca para que no tuviera que hacer ningún esfuerzo, cosa que era una tontería ya que yo me sentía la mar de bien.
-Gracias mamá-le dije con una sonrisa de oreja a oreja mientras cogía el aparato-que bien me conoces.
-De nada mi niña, mi blanca flor –nos sonreímos un rato hasta que mi padre se acerco a nosotras.
-¿que tal estas preciosa?-me dijo mi padre.
-bien papa, no te preocupes-Jas me miro mientras lo decía todavía tenia los ojos un poco humedecidos.
-¿Quién era ese chico que te trajo?-me dijo, con un poco de malicia-seguro que te conocía de algo, sino ¿Por qué se quedaría toda la noche a tu lado?
-solo se que se llama Oliver Sanz, un nombre muy bonito ¿no creéis?-me reí, es verdad que mis padres ya habían conocido a Oliver y seguramente hablo con ellos
Jas se levanto, parecía molesto, a lo mejor le caía mal Oliver.
-lo, siento Mein, pero se esta haciendo tarde y me tengo que ir, espero que desfrutes de el kebab-se volvió y me sonrío, después se inclino hacia mi y me dio un beso en la mejilla-ya nos veremos
-es verdad ya se esta haciendo tarde- me dijo mi madre mirando el reloj-será mejor que nos vallamos, ¿estarás bien sola verdad?- me dio otro beso en la frente, mi padre me abrazo y mi hermana me dio otro beso en la mejilla.
-adiós mama, adiós papa, adiós Anger, adiós Jas-me despedí de todos mientras s iban por la puerta uno a uno

No hay comentarios:

Publicar un comentario